El Plan de Dios para las Naciones

A través de la historia, tanto cristianos como no cristianos, han reconocido que es el cristianismo el que provee el fundamento necesario para naciones libres. Benjamín Franklin dijo: “El que introduzca los principios del cristianismo en los asuntos públicos, cambiara la faz del mundo.” El llamado de todo político cristiano es el de introducir los principios bíblicos en los asuntos públicos para que se de un cambio en la cultura. Al aprender a operar los principios bíblicos de gobierno en la nación, el político cristiano estará participando en traer la libertad al mundo y cumplir así parte del plan de Dios para las naciones.

En Romanos 8:19-21 leemos: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios…porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción,  a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.”

En este versículo las Escrituras nos revelan el anhelo de liberación de tiene el mundo. Las siguientes estadísticas son muestra de la desesperada necesidad de respuestas reales a los problemas del mundo:

La Mega pobreza: 46% de la población del mundo vive en pobreza.

El aborto: el 75% de la población del mundo vive en países en donde el aborto es legal. El 25% de los embarazos en el mundo terminan en un aborto, lo que nos da un resultado de 65 millones de abortos al año, de los cuales el 38% son ilegales,

 

Golpes de Estado: los golpes de estado militares suceden en más del 50% de las naciones del mundo.

Deuda: los países del tercer mundo le deben a los países del primer mundo más de un trillón de dólares, la deuda corporativa sobrepasa el 1.3 millones de dólares, la posibilidad de una debacle global económica es inminente.

Derechos Humanos: el uso de la tortura por parte de los gobiernos ha ido en aumento en los últimos 30 años en países de Suramérica, África y Asia.

Refugiados: los conflictos políticos en diferentes partes del mundo aumentan cada vez más el número de refugiados, más de 20 millones.

Mega crimen: el crimen internacional tiene un costo de 400 mil millones de dólares al año en fraudes por internet, la industria de la droga, esclavitud sexual y laboral, corrupción política, etc.

Estos y muchos otros más males que se dan hoy en nuestro planeta de los cuales no tenemos el espacio para anotarlos. Las respuestas las encontramos en la Biblia. La Palabra de Dios le provee a la humanidad de principios para la libertad de la opresión. Dios creo la tierra y desde el principio le dio al ser humano la responsabilidad de gobernarla. En Génesis 1:28 leemos: “Y los bendijo Dios,  y les dijo:  Fructificad y multiplicaos;  llenad la tierra,  y sojuzgadla,  y señoread en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Cuando el ser humano rechazó la Ley de Dios y perdió la habilidad de no sólo gobernarse a sí mismo, si no a la sociedad, es cuando apareció la tiranía y la opresión del estado a través de hombres impíos.

Esta vergonzosa situación es la realidad de las naciones de hoy. La batalla sobre la tierra de Dios (Salmos 24:1) esta siendo perdida principalmente porque los cristianos han pensado que Dios no se ocupa de estas cosas. No pueden ver que Jesús nos enseñó a enfocar nuestras oraciones , no en el cielo, si no en la tierra, para que “sea hecha su voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9,10). Los resultados de tal ignorancia y negligencia han sido devastadores y muy costosos en los últimos 100 años. Las naciones en todo el mundo no han recibido una verdadera teología bíblica de libertad y por eso viven bajo el engaño de filosofías falsas. Cristo nos enseña que la raíz del mal está en el corazón del ser humano, y por lo tanto, la libertad externa es sólo posible cuando fluye de lo interno. Es por eso que el avivamiento debe preceder a la reforma. Jesús nos enseña de este principio de causa y efecto en Lucas 6:43-45:

“No es buen árbol el que da malos frutos,  ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto;  pues no se cosechan higos de los espinos,  ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno,  del buen tesoro de su corazón saca lo bueno;  y el hombre malo,  del mal tesoro de su corazón saca lo malo;  porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

Todo efecto tiene una causa. El fruto se determina por la raíz. La conducta de una persona se determina por su corazón. Lo externo es determinado por lo interno. Todas las formas o estructuras externas salen de algún poder interno. Este es el principio de Poder y Forma (otra de nuestras lecciones de Fe y Política). Los principios bíblicos son el poder esencial que se necesita para crear y preservar una forma de gobierno que produce libertad y justicia.

Por: Ronald A. Diaz  Th.M.

Publicado en Política.

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