La Iglesia es la esperanza del mundo

La condición del mundo es una clara demostración de la necesidad de que la Iglesia se levanté y cumpla la misión y el rol que Dios le dio en esta tierra. Esa misión la encontramos en Mateo 5:13-14:

“Vosotros sois la sal de la tierra;  pero si la sal se desvaneciere,  ¿con qué será salada?  No sirve más para nada,  sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo;  una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.”

La gente de la tierra está siendo devorada:

  1. En peligro de muerte: en el vientre, en los hospitales, en las calles.
  2. En peligros relacionales: abuso infantil, pornografía, divorcio, pleitos entre padres e hijos, hombre y mujer, una sociedad de abusadores de personas.
  3. En peligro de deuda: millones de dólares en deuda nacional,personal y empresarial, sistemas bancarios colapsando.
  4. En peligro de fenómenos de la naturaleza: el efecto de invernadero, la contaminación del aire y del agua.
  5. En peligro de plagas: enfermedades de transmisión sexual y otras plagas por el intercambio internacional.
  6. En peligro de guerra: el siglo XX se caracterizo como el siglo más sangriento de la historia en donde fueron muertos 120 millones de personas. Todo debido a las filosofías de gobierno anti cristianas.
  7. En peligro de mentiras: la distorsión del lenguaje, las agencias de noticias acomodando los hechos a sus filosofías anti Dios.
  8. En peligro de apatía: las personas buenas y de valores no están haciendo nada.

Pero en medio de toda esta realidad muchos están escuchando la voz del Espíritu que dice: “levántate y edifica.”

¿Qué hacer?

  1. Mateo 28:18-20: los ministros de Cristo debemos seguir el mapa que Jesús nos encomendó. Debemos hacer discípulos y no sólo simpatizantes de Cristo.
  2. Como sal de la tierra y luz del mundo, debemos ser participantes de los asuntos de la tierra. La iglesia local es el centro de entrenamiento para que los cristianos, como discípulos de Cristo, invadan todas las esferas de la sociedad con los valores y principios de la Palabra de Dios, aplicándolas a todas las disciplinas de la cultura: arte, medicina, negocios, política, medios de comunicación, educación, deportes, etc.
  3. Debemos predicar el evangelio centrado en la cruz, que el poder de Dios para salvació La transformación tiene que darse primero en el corazón para que se manifieste en lo externo y sólo Dios tiene el poder de cambiar el corazón.
  4. Debemos luchar y defender a los débiles, con programas de servicio a la comunidad. La historia nos comprueba que ha sido la iglesia la que ha producido transformación a favor de los necesitados.
  5. Debemos entrenar a las nuevas generaciones para que se produzca un movimiento que vaya más allá de nuestro presente. Las nuevas generaciones están más que listas para un desafío que los lleve a transformar.

Por: Ronald A. Diaz   Th.M.

Publicado en Iglesia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *